"Por razones afectivas —dice Jaime Chabaud en su Prólogo a esta obra—, me acerqué al pequeño marsupial, único en América, que provoca reacciones tan diversas: el tlacuache. En otras regiones de América se le conoce como zorro fara, chucha, runcho, zarigüeya, comadreja overa y, en México, tlacuache. Adoptamos a un bebé tlacuache cuya madre fue agredida por perros domésticos y que quedó herido de la garra izquierda delantera. Al final, el pequeño marsupial no sobrevivió pese a cuidados nuestros y seguimiento veterinario. La experiencia catapultó mi deseo de escribirle una obra al animalito al que incluso matan por diversión en la comunidad donde habito. Mulato Teatro necesitaba una obra para público familiar empezando por pequeños de 4 años en adelante. En fin, había que resolver un texto que cumpliera varias funciones [...] Ignoraba yo el viaje extraordinario que significaría seguirle los pasos al señor Tlacuache."