Satoshi Iriyama
Ponerse de puntillas, rodar por el suelo, chocar traseros como un par de cerezas o columpiarse a la manera de un péndulo son algunas de las irresistibles posturas de esta singular danza. Las ilustraciones muestran de una forma clara cuáles son los pasos a seguir, creando un vínculo armónico entre texto e imagen, fácil de interpretar incluso por los no lectores. Un esfuerzo que siempre tiene un final reconfortante.